Vákner: En busca del Hombre Lobo Gallego.

Galicia es una tierra peculiar en muchísimas cosas:
Comemos como dios, hablamos como nos da la gana, somos duros y tenaces, nuestro clima es porculero a más no poder … y en su día tuvimos fama de ser de grandes luchadores que dieron por saco a todo el que trataba de “movernos los marcos”. Daban igual ingleses, vikingos, franceses, romanos, árabes… aquí había para todos.
Una pena que en la actualidad no sea así, porque otro gallo cantaría. En fin…
Pero si algo caracteriza a esta esquinita de la piel de toro, es por ser tierra de mitos y leyendas:
Hércules, La Santa Compaña, La Cierva Blanca de los Ancares, Duendes, Hadas, o la multitud de Leyendas que giran en torno al Camino de Santiago como la de Vákner ó Walkner. Un supuesto hombre lobo que, por la zona de Dumbría, acechaba a los peregrinos que trataban de llegar a Finisterre para terminar el camino.
La Leyenda de Vákner:

Arzobispo Mártiros: el origen de La Leyenda.
Si bien lo habitual en este tipo de historias es que tengan origen en hazañas o cuentos populares que se transmiten a través de los tiempos de forma oral o escrita por gente de una zona, este caso es sumamente peculiar, ya que su origen es extranjero.
Mártiros de Arzendjan fue un obispo armenio que en 1489 emprendió un gran viaje que lo habría de llevar por las más importantes rutas de peregrinación de Europa.
El bueno de Mártiros visitó España en la época del descubrimiento de América buscando parece, además de crecer espiritualmente, ayuda de los Reyes Católicos y posteriormente del Papa en Roma para frenar el avance musulmán en su tierra.
La Leyenda:
Sin embargo en esta ocasión la Leyenda se sustenta en un único texto escrito por Mártiros durante su viaje y publicado en un libro que se tradujo posteriormente:
“Recibí la bendición de Santiago, me puse en camino y llegué a la extremidad del mundo, a la playa de la Santa Virgen, donde hay un edificio construido por su propia mano por el Apóstol San Pablo y que los francos llaman Sancta Marie de Finibusterrae. Padecí muchos trabajos y fatigas en ese viaje, en el cual me encontré con gran cantidad de bestias bravas y muy peligrosas. Y me encontré con el vakner, animal salvaje, grande y muy dañino. ¿Cómo, me decían, pudiste salvarte, cuando grupos de veinte personas no pueden pasar? Pasé enseguida al país de Holani, cuyos habitantes se alimentan también de pescado y cuya lengua yo no comprendía. Me trataron con la mayor consideración, llevándome de casa en casa y admirándose de que hubiera escapado del vakner.”

Al final era un hombre lobo:

Dada la escasez de datos y que lo poco que ha llegado al respecto hasta nuestros días a través de la cultura popular, ha hecho que a estudiosos y expertos les cueste ponerse de acuerdo para saber lo que era:
Un toro, un lobo, un oso, un licántropo… o un demente. Hasta se especuló con un Dragón. Tampoco se sabe muy bien que lugar era “Holani”.
-Como no pillase un barco en Finisterre y terminase en Holanda… jeje (es coña)
El caso es que investigando sobre todo las traducciones (danés vakker: ‘alerta’; antiguo nórdico vargr: ‘lobo’), dichos expertos han llegado a la conclusión de que el individuo en cuestión era un hombre lobo que por esa época acechó a peregrinos y lugareños. Punto. Yo me lo creo tan contento.
De hecho dicen que no ha sido el único en Galicia, dado el caso de Manuel Blanco Romasante, “el hombre lobo de Allariz”
De Ruta en Busca del Hombre Lobo:
El caso es que hace un tiempo a un grupo de estudiosos, vecinos y alcaldes de la zona les dio por rescatar esta leyenda que finalmente se materializó en lo que se viene llamando “Territorio Vakner”: un simposio, actuaciones musicales y una espectacular estatua de unos cinco metros de alto que luce en un curioso paraje rural entre tierras de labranza.
La Ruta:

Desde que supe de la existencia de la estatua me picaba la curiosidad de visitarla, pero un día por otro iba pasando hasta que hace unas semanas unos cuantos amigos cogimos las motos sin rumbo fijo, e hilando puntos de forma totalmente improvisada, nos salió una ruta de sábado Espectacular, no. Lo siguiente. Pero no me digas exactamente por donde me metieron, porque ni de coña.
Yo te propongo que lo enlaces en una de esas bonitas rutas por la costa de dominguero total y que te acerques hasta la estatua a pasar un rato divertido. Después de visitar a Vákner, te invito a llegar al Mirador do Ézaro por la parte de atrás, y desde ahí volver a la costa para continuar ruta.
La Estatua:

La verdad es que me pareció impresionante. Tanto que estoy seguro de que volveré a verla, y no por el detalle de la misma, si no por el conjunto que forma con su localización.
Entre chácharas me imaginaba encontrarme esa figura sin saber de ella en una noche de luna llena, o en una de esas noches de niebla densa, o con temporal.
–“Te cagas por la pata abajo, colega. ¡¡Joooooooooder!!”
La estatua en medio del campo, el cruceiro al lado en medio casi de la nada… si encima se pone a aullar un lobo (que los hay por la zona) alguno/a sale por patas. jeje
De hecho para los amantes del terror, podría convertirse en lugar de culto.

Para llegar. Mucho Cuidado con Google Maps:
Aunque ese día llegamos perfecto, mis compañeros era la segunda vez que iban. La primera fue hace unos cuantos meses, y “san Google” los metió en problemas por temas de carreteras cortadas, pistas… de esto que entra en bucle o te mete por donde no toca.
Así que mi recomendación es que trates de llegar desde la DP-2302 buscando este punto. Entras y sales por el mismo sitio, ya que por ahí está comprobado que no te mete en líos.

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¡¡Haaaaaaaaaaasta Otra!!
Lo Imposible Tarda Solo un Poco Más.
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