Las Cumbres de Andalucía

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Las Cumbres de Andalucía

Abandonamos el Cabo de Gata

Hoy retomamos el viaje del Octubre pasado a los Motorrad Days, el Concurso Ruralka… y lo hacemos donde lo dejamos: En el Cabo de Gata

Después de este día y pico por la zona, dejo muy a mi pesar el cabo de gata. Un lugar mágico y diferente al que prometo volver algún día, porque me ha cautivado totalmente. No creo que pudiese soportar ese calor en verano, pero me gustaría pasarme una temporadita por allí.

Para llegar a mi siguiente destino he de dejar la costa y cruzar el desierto para poder rodar por las cumbres de Andalucía:

Velefique, Calar Alto y Sierra Nevada nos esperan.

Velefique, Calar Alto y Sierra Nevada nos esperan.

Una vez consigo que San Google deje de liarla en los poblados, y dejo el tráfico atrás, comienzo a tomar sensaciones y a pasármelo bien.

El Desierto de Tabernas es un lugar pedregoso y un tanto desangelado, pero curioso.

 

La verdad es que no hacía demasiado calor. Lo justo para saber que estás en un desierto.

En un lugar indeterminado en medio de la nada, me encuentro de bruces con el famoso Fort Bravo. Ese parque temático en el que se reproducen escenas de las pelis del oeste americano, y que no sé muy bien si estaba o no abierto, pero tampoco me propuse comprobarlo.

Por una parte me picaba la curiosidad, pero amigos que lo han visitado me habían dicho que en el plan que voy, sería un poco una pérdida de tiempo, así que decido ser “obediente” y hacerles caso.

Paro para tomar constancia en forma de video – salida, y a seguir camino.

El Alto de Velefique

Serán como las dos de la tarde y para variar, voy a comer “de plato” en lugar de lo habitual, que es hacerlo en ruta en algún merendero del camino, porque realmente tengo hambre, y sobre todo mucha sed.

El Restaurante Alto de Velefique es una casa de comidas de pueblo, de las de toda la vida. Medio bar, medio restaurante, medio ultramarinos… mola encontrarse todavía sitios así.

Comida casera sin pretensiones. En este caso un menú del día sencillo, estaba rico, y las vistas merecieron la pena.

Si encima el dueño fuese simpático, hubiese sido la caña.

Nada más salir ya estoy en el inicio de la subida del Alto de Velefique. “El Stelvio Español una de las mecas moteras por excelencia de España y Andalucía.

Situado en la AL-3102, son como 11km de subida repleta de curvas de 180º al más puro estilo Stelvio… o así la venden. Y si bien es un puerto súper chulo, no creo que llegue ni de lejos a la dificultad técnica del Stelvio.

Realmente sin haber subido en su día al Stelvio porque se me complicaron las cosas, esta no me pareció una subida complicada.

Tiene dos o tres curvas que te hacen dudar, pero no es ni vertiginosa ni difícil.

Tampoco el asfalto, sin estar en perfectas condiciones, lo vi tan mal como me habían dicho.

Realmente es un puerto que más allá del márketing, vale la pena visitar y disfrutar. Sobre todo sin tráfico como lo hice aquel día.

Más allá del márketing, vale la pena visitar y disfrutar

En la cumbre la verdad es que estaba súper contento. Quien diría hace años que iba a estar allí.

“¡¡Neno!! ¡¡Come here!! ¡¡Foto!!”

Cuando estaba punto de irme, de repente apareció un grupo de moteros, creo que alemanes, comandados por una tiarrona que hacía casi pequeña su Gs Adventure, y con una actitud de mando que los llevaba firmes a todos.

La misma con la que me pidió entre comillas que les hiciese una foto:

– No fue un “¡¡Neno!! ¡¡Come here!! ¡¡Foto!!” Pero Casi.

Se la hice de buen grado, y entre risas con mi “pichinglish” les deseé un buen día.

-”Jose…¿¿ Vas a venir a mi cumple, verdad??”

Venga, que tengo prisa.

Porque la tarde anterior había recibido un mensaje que, de golpe y porrazo me había cambiado totalmente los planes, recortado dos días el tiempo de viaje, y con ello alguna ruta que tenía prevista:

-”Jose…¿¿ Vas a venir a mi cumple, verdad??”

Mis sobrinos que saben como ablandar muy de vez en cuando, al Tío Jose.

Mucho Cuidado con Google Maps

Ni dos kilómetros después de reemprender la marcha, primera liada del día que, como sabes, casi siempre tengo alguna:

Resulta que tú pones el Google para ir del Alto de Velefique al observatorio de Calar Alto, y como de costumbre te manda por lo más recto. 18Km, 35 minutos

¿¿Bastante bien. No??

Pues No, porque es Una Pista que sin conocer, con mis limitaciones, 300kg de moto y yo que nunca hago off, como que pasé.

18 km de pista para los que marca 35min. Si aun fuese Joan Pedrero que vuela con la Harley… y aun así, lo dudo. Joder con Google, oíste.

La alternativa fue un rodeo de una hora por Bacarés, el Collado del Conde, y de ahí al Observatorio.

Las carreteras son espectaculares, y me lo pasé bien. Pero el rodeo me condicionó bastante la tarde.

El Observatorio de Calar Alto

Sobre el Observatorio de Calar Alto… más que con el sitio que es especial y particular, me quedo con este último tramo de subida que es Precioso.

La sensación de estar rodando casi por la cresta de una montaña a más de 2000 metros y ver como te acercas a él, es de las más especiales que he experimentado nunca.

Con lo que te puedes imaginar la emoción de llegar por primera vez.

Creo que la mejor de este viaje con mucha diferencia.

Son carreteras con paisajes de ensueño para dejar los problemas a un lado y pasárselo en grande. Pero con pocas gasolineras, así que al loro con eso.

La sensación de estar rodando casi por la cresta de una montaña a más de 2000 metros y ver como te acercas a él, es de las más especiales que he experimentado nunca.

Tenía que haber dormido en Trévelez

Siguiendo ruta, esa misma tarde y tras un par de horas largas rodando “a piñón”, me planté en la Provincia de Granada, camino de Trévelez (el pueblo de los embutidos) y Lanjarón (el del agua)

Tengo que decir que ir en moto por lugares tan bellos, con paisajes cambiantes y esa luz del atardecer del sur, es todo un lujo imperfecto si vas dirección oeste al atardecer, ya que te ciega el sol.

Me tenía que haber quedado a dormir en un Trévelez que me extrañó ver tan vacío, y creo que algún día repetiré y lo haré, porque allí los amaneceres tienen que ser… buffff…

Pero en esta ocasión, entre que los precios de los alojamientos no me convencían y que me estaba quedando sin gasolina, y sin saber donde encontrarla, preferí seguir camino.

Soportújar: El Pueblo de las Brujas.

Ya repostado y con las últimas luces del día, paré un momento en Soportújar (el pueblo de las brujas) por ese rollo místico que tenemos en Galicia de la brujería, los conjuros, la Santa Compaña…

Pueblo cuya en historia contada por varios vecinos, encontré muchas similitudes con la de las brujas de aquí, y que te animo a acercarte a descubrir.

Vecinos que me apremiaron a llegar a mi destino, ya que dicen no es seguro rodar por la noche. No por las brujas, si no por la fauna que abunda en Sierra Nevada.

La verdad es que ese último tramo de noche y repleto de curvas cerradas, no fue el más agradable del día.

Ya en Lajarón, duchita, cena, un caña, y a descansar.

Gracias

Lo Imposible tarda Solo un poco Más

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