Operación Alpes 2024: Los Alpes Suizos

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¡¡¡Muuuy Buenas!!!

Bienvenido/a a una nueva entrada del Motero Redimido.

En Capítulos Anteriores…:

Alpes en Moto 2024: Los Dolomitas

Entro en Suiza.

Así un poco en clave de humor, a veces hablamos de ir a Suiza como si se tratase de ir a otro planeta:

-Está en Europa, pero no es Europa.

-Tienen moneda propia.

-Todos los coches llevan una pegatina (a parte de la de la ITV)…

-Te “matriculan a tí” y no a tu vehículo.

-No se mojan en nada (luego habláis de los gallegos)…

-En cada esquina se habla un idioma diferente…

– Ni para hablar por teléfono se entienden con el resto.

-Y yo pensando que andorranos e ingleses eran raritos… Pero No. Con los suizos viene al pego el refrán que dice que “en esta vida, a todo hay quien gane” jeje

-Por tener, tienen una ciudad (Davos) donde se junta una vez al año lo más de lo más del mundo mundial, para ver que hacen con el resto de la chusma, y luego llaman a los políticos para decirles por donde tienen que tirar.

Vamos, como nuestro Avión en Orense, pero a lo grande.

Menos mal que los suizos presumen de modositos y discretos…jajajaja.

Viajar en Moto a Suiza. Preparativos:

Para no hacer esto muy cansino, he hecho un post a parte.

Por aquí te dejo el Enlace

Viajar a Suiza en Moto: Telefonía Móvil y La Viñeta.

Valico: La Frontera

Algún día tenía que mojarme”– Ese es mi pensamiento de resignación durante el desayuno en Sulden (Italia) Mi morada de las dos ultimas noches. Bastante suerte había tenido hasta ahora. Mientras me monto en la moto miro al Stelvio escudriñando un claro que me invite a intentar la subida, pero ni de coña. No está para mí.

Valico es finalmente la frontera escogida para entrar en Suiza:

Valico. Frontera Italia- Suiza

Un lugar triste en apariencia, solo animado por el movimiento incesante de vehículos de la frontera. El clima empeora por momentos y Suiza me recibe con una manta de agua importante.

“¡¡Perfecto. Sí… Señor!!”

Justo antes de cruzar aviso a casa, cierro datos y pongo el gps rumbo Sankt Moritz.

Hacía tanto tiempo que no viajaba sin datos que tengo la sensación de estar desprotegido.

Definitivamente el móvil nos tiene tan sorbido el seso, que no tenerlo operativo me provoca inseguridad. Ni que me fuese al lugar más remoto de África.

Me siento tan gilipollas…

Nada es como me lo esperaba:

Carreteras anchas, mogollón de tráfico pesado y lento, pocas zonas de adelantamiento… un auténtico coñazo. Encima no te la puedes jugar, que las multas en Suiza son bien finas.

Ni siquiera Val Müstair es como me lo había imaginado: más arbolado, más despejado, más… concurrido. Es lo que tiene crearse expectativas ojeando mil de esas fotos aéreas tomadas con drones que te hacen soñar recorriendo unos parajes que luego se perciben diferentes.

Esta es una sensación que me ha acompañado durante todo el viaje. Unas veces la sorpresa ha sido para bien y en otras me he llevado pequeños chascos.

Antes, en medio del aguacero, había visto de refilón el desvío para el Umbraillpass – Stelvio.

Pero el día estaba tan mierda, que… en fin, para otra.

Sankt Moritz

Adyacente a un lago con el mismo nombre, St Moritz es una pequeña ciudad casi fronteriza, muy turística y mucho más modernizada de lo que podría parecer: edificios de nueva factura se mezclan con casas antiguas, ejerciendo un gran contraste con un paraje natural de gran belleza.

Al final, pese a los esfuerzos llego justo cuando en la tienda de telefonía están cerrando para comer, con lo que toca esperar pacientemente algo más de una hora.

Me siento en una marquesina frente a la tienda y a un restaurante con pinta de muy caro. Como algo mientras observo curioso el deambular de la gente, tratando de adivinar en que idioma hablan para saber a que atenerme cuando entre en la tienda. Finalmente es alemán.

-”Tamos bien…” pienso. Jajajaja.

El tiempo avanza inexorable. Tras el día de descanso necesito avanzar, ver, movimiento.

En tienda de telefonía me tratan genial:

Me atiende un chico latino, pero que por su dominio del castellano se ve que ha nacido en el país. Después de todo, parece que esto del viaje vuelve a fluir.

Pletórico, ya con datos lo primero es buscar hotel para esa noche y lo segundo trazar una ruta con algo que ver para llegar a él.

Viajar son decisiones:

Uno de los alicientes de viajar solo es que Todo va para Tí: El trabajo, los momentos bonitos, los feos o la toma de decisiones que influyen directamente en tu destino, en la suerte del viaje y en el disfrute del mismo.

Aunque suelo tratar de analizar la situación, más a menudo de lo que debería termino por dejarme llevar por mi intuición y las sensaciones del momento.

-”Maloja Pass – Modesimo… Julier Pass-Splugenpass – Modesimo… ¡¡Venga va!! Son las tres de la tarde. Hay que decidirse”

El Julier Pass

Julierpass. Suiza

El Julier Pass es un paso de montaña en Suiza, en los Alpes de Albula. Conecta el valle de Engadin con el centro de Graubünden.

Nada más salir de la zona de St Moritz rumbo norte, el paisaje cambia totalmente a medida que asciendes por la montaña. Carretera ancha, pendiente moderada, largas rectas… Bastas praderas de montaña salpicadas de pedregales y pinares.

Hasta aquí, bonito, diferente, pero no me dice gran cosa. Pero del otro lado de la montaña el tema cambia: la carretera comienza a serpentear y la visión del Lai da Marmorera le da el toque guapo al Pass.

Una Pareja de Maleducados:

Llego a la cima del Julier súper contento: ha refrescado, hay neblina… lo típico que te puedes encontrar. Nada más, aparco la moto junto a un chiriguito con baños públicos (curioso esto en la cima de un puerto)

Llega una furgoneta Mercedes negra con los cristales tintados toda chachi, de la que se baja una pareja de orientales creo que chinos, muy bien vestida y pijilla que no duda un segundo en meterse en medio mientras saco mis fotos del puerto.

¡¡¡Pero serán gilipollas y maleducados…!!!

”¡Excuse me!” exclamo un par de veces mientras les clavo la mirada.

Ni puto caso. Ellos a lo suyo. Jiji… jaja… Sacan un par de fotos rapiditas, se meten en la furgo y siguen camino- espero que a la mierda con un cesto-

La verdad es que hasta la fecha siempre había tenido muy buen concepto y experiencias con gente del “lejano oriente” pero

está claro que el ser gilipollas no entiende de etnias.

La Garganta de Viamala.

Siendo positivos, una ruta improvisada es a menudo sinónimo de sorpresas:

Dejada atrás la zona de Albula pongo rumbo nuevamente a la frontera con Italia, medio perdido por una carretera que discurre paralela a un río y a la autopista. Un paraje es súper bonito y relajante, menos en los tramos de obras o “tramos off” llenos de tierra, gravilla y lo que caiga. Ni arreglar carriles alternos, ni leches. Compóntelas como puedas.

En estas estoy cuando de repente me veo rodando por un espectacular cañón que me deja sin palabras:

La Garganta de Viamala “mal camino” se encuentra entre Thusis y Andeer, durante miles de años ha sido esculpida por el hielo y el agua del Rin Posterior. Es un lugar estrecho formado por rocas de hasta 300 metros. A pesar de su estrechez, de la amenaza de la caída de rocas y de aguas peligrosas, el desfiladero ofrecía a los arrieros y viajeros el mejor acceso a los puertos alpinos de Splügen o San Bernardino.

Profundos barrancos, miradores o una ruta de senderismo de 65kms que va desde Thusis a Chiavenna en Italia pasando por el Splügenpass, hacen de este lugar uno de los más especiales que visité en Suiza. Precioso de verdad. Lástima que se me haya perdido el video porque lo ibas a flipar.

Para más Info:

Garganta de Viamala. Turismo Suiza

El Splügenpass:

Passo de Spluga. Entre Suiza e Italia

El puerto del Spluga marca el límite entre los Alpes Lepontinos y los Réticos. Enlaza el valle de Hinterrhein y Splügen en Suiza con el Valle Spluga y Chiavenna en Italia. Carretera que continúa hasta el Lago Como.

Justo antes de llegar a Splügen, al inicio de un tramo de cerradas tornantis que me sacan de la garganta, me encuentro una convención de deportivos de alta gama en un hotel aparentemente en medio de la nada. El Hotel Rofflaschlucht. Estaba flipando…

Un Auténtico Suplicio:

Pero volviendo a mi ruta, hasta Viamala el clima me da una tregua: de vez en cuando chispea, luego niebla… pero va aguantando hasta llegar al valle de Hinterrhein que comienza a llover cada vez con más intensidad y, a media subida, tremendo banco de niebla.

¡¡Jooooodeeeer….!!” imagínate subir así un puerto tan estrecho y técnico como el Spluga, sorteando toda clase de vehículos como coches, camiones de ganado, tractores y autobuses.

Al principio me lo tomo con filosofía, pero llega un punto en el que estoy ya hasta los mismísimos: No se ve un carajo, la carretera parece un río, tornantis cada vez más cerradas y empinadas… cuando de repente veo el cartel de la frontera.

“Bueno… menos mal”- respiro aliviado por un segundo, pero no puedo parar.

La bajada igual o peor: cada vez llueve más fuerte y la niebla es tan cerrada que casi ni veo el Lago di Montespluga. Encima un grupo de moteros me rebasa como si fuesen de carreras.

https://unsplash.com/es/@umityildirim

El Hotel de Madesimo:

Llego dando penita:

Mojado, lleno de mierda de la carretera… El establecimiento se encuentra en la localidad de Madesimo en una ladera del Monte Spluga .Zona de esquí, deportes de naturaleza, turismo…

El hotel es el típico que mezcla esa parte turística de hotel-restaurante con la de taberna de aldea de alta montaña: Lugar oscuro, recargado, pero cálido. El “tabernero” es un tipo currante pero rudo al que un turista extranjero parece resultar más una molestia que otra cosa.

La estancia me resulta contradictoria:

Habitación hortera, poco espacio y el baño cutre. Por si fuera poco, no hay ni un mísero cobertizo para dejar la moto y toca acomodarla debajo de un abeto tapada con la funda para que no se siguiese mojando. Ceno un plato de pasta que me sabe a gloria pero caro y poca cantidad. El desayuno incluido en el precio de la habitación, más de lo mismo. Menos mal que el camarero del turno de mañana es más majo.

Mmmmmm No.

La Ruta del Nueve:

Por la mañana ha dejado de llover, el sol brilla, los pájaros cantan… (no vi ninguno, pero queda bonito, jeje). Salgo todo lo temprano que puedo. Es uno de los días guapos del viaje, estoy un punto nervioso y ansioso.

Sustenpass Suiza

Con buen tiempo el Splügenpass es otra cosa: un puerto precioso, igual de estrecho, retorcido y vertiginoso… pero más accesible. Realmente vale la pena, pero hay que tener suerte con el clima.

Voy tan enfilado para que me de tiempo a hacer la famosa Ruta del 9, que me meto por la autopista y ni cuenta me doy del Puerto de San Bernardino.

Esto del cansancio es la leche. Vengo a Suiza y no dejo de “fumarme” puertos: el Maloja… el San Bernardino…Oberalp… No puede ser.

Pero estoy empecinado en llegar a Andermatt lo antes posible.

Sobre la ruta, los puertos, como hacerla y demás, he publicado estos días una entrada en el blog que te dejo aquí.

Alpes Suizos en Moto: La Ruta del Nueve.

Sensaciones:

Junto con Dolomitas creo que es una ruta que todo amante de las motos y la naturaleza debería hacer por lo menos una vez en la vida.

Más allá de los puertos, toda la zona de Andermatt, San Gotardo, los glaciares es…uffff. Se me ponen los pelos de punta solo recordarlo. Ahora con nieve tiene que ser la leche.

Había turistas pero mucho menos que en Dolomitas, muchas motos, pero mucho respeto.

Los Puertos:

Grimselpass. Suiza

Las carreteras son excelentes casi todas, ancho suficiente, el agarre es muy bueno, no hay lugares que te den sensación de peligro (menos el Nufenen que fue en el que pasé un poco de miedo por vértigo y hacerlo cerrado de niebla)

Paisajes:

Bastantes contrastes entre unos y otros pese a estar tan cerca. Todo Súper Bonito. Podría haber parado a hacer mil fotos, pero no tenía tiempo y confié en llevar la cámara de video (estoy tratando de recuperar los archivos de las tarjetas porque perdí gran parte de los del viaje).

Furkapass. Suiza

Me quedan en la memoria:

-La bajada hacia el Hotel y luego hacia el inicio del Grimsel.

-Las primeras curvas del Grimsel con un pequeño torrente (el río Ródano) y las vistas de la bajada del Furka con el Hotel Belvédère en medio (de lo más top de todo el viaje)

-La bajada del Susten con los túneles y arcos escavados en la montaña.

-Toda la ruta en sí. Que merece Mucho la pena.

El Hotel Belvédère:

Voy bajando el Furka para enlazar con el Grimsel y de pronto me lo encuentro al llegar a una tornanti. Me siento como un niño pequeño el día de reyes o como un motero el día que estrena la moto de sus sueños. Llegar, verlo, poder tocarlo después de tantos años soñando con estar allí es un sueño cumplido del que no quiero despertar.

Alpes en Moto 2024: El Hotel Belvédère

Los del McLaren:

Además en este justo momento apenas hay gente. Solo un matrimonio sacando fotos a su reluciente Mclaren.

Aparco la moto a un lado y sin cortarme un pelo, le pregunto al tío si sería tan amable de sacarme una foto.

El hombre, lejos de ser un estirado, me dice con expresión amistosa en inglés “que él es un fotógrafo profesional y que me van a salir caras”. Seguidamente termina de hacer sus fotos, me pide que me coloque y con mi teléfono comienza a hacer fotos como si de un book se tratase.

Al terminar me devuelve el teléfono y me dice sonriente: “son 100€”

Ambos nos reímos un buen apretón de manos.

“Thank you, sir”

Creo que se aprecia en las fotos que fui Tan Feliz aquel rato…

 

El Simplon Pass

El Simplon Pass hace honor a su nombre: Es “Simplón” en cuanto a trazado, pero con muchísima historia:

Además de un paisaje de montaña realmente bonito, mientras avanzo no puedo evitar fijarme en

La Famosa Águila que hay en la cumbre: Símbolo del Simplon, fue creada para conmemorar la «Vigilancia del Simplón» de la Brigada Fronteriza XI durante la Segunda Guerra Mundial.

Y en el Hospicio que veo más abajo dirección Italia:

Ya que, cuando pasé estaba cerrado de niebla, te dejo esta Imagen Grupo Bring Simplon Facebook

Un Poco de Historia:

Al Igual que la carretera del Simplon, el Hospicio fue creado por Napoleón. Fue refugio de viajeros, destacamento militar durante la segunda guerra mundial y en la actualidad está en manos religiosas que se resisten a convertirlo en hotel.

Me encantó el contraste de esa edificación con la montaña.

Enlace Turismo Suiza

Simplonpass / Gondo. Suiza

El Hotel de Gondo:

En esta pequeña localidad fronteriza entre Suiza e Italia tuve un poco de lío:

En un hotel aparentemente Bien y me quisieron meter en una habitación tipo Hostel con más gente cuando yo lo que tenía contratado no era aquello. Lo había hecho por una web y posiblemente estos se la habían jugado al hotel. A mí me había costado 65€ la habitación y ellos me querían cobrar 120 ó 130€.

Reventado después de un largo día de moto, de casi no parar, de comerme un buen puñado de tramos de obra, de hacerme casi todo el Simplonpass en reserva, de… estaba hasta los cojones y no tenía el cuerpo para vaciles. No me daba la gana de que me viesen la cara y no quería dormir con desconocidos. Así que

Ni italiano, ni alemán, ni traductor, ni hostias:

En mi “span-italian” me encabroné y no y no y no… y solté todo lo que me vino a la cabeza hasta conseguir que llamasen a un superior. Al final me dieron una habitación individual enorme, con vistas, pero con algunos desperfectos. Dormí como un lirón.

Luego me metieron una clavadita con la cena y las cervezas que iban a precio de champán francés, pero me dio igual. Por lo menos una, no se perdona.

Col du Grand-Saint-Bernard

Col Gran Sanbernardo. Entre Suiza e Italia

Datos “chorras”, pero curiosos:

El Col del Gran San Bernardo es de los puertos de montaña más importantes de Europa:

Aprox 40km de longitud. Uno de los pasos asfaltados más altos del continente con 2473m. 5% de pendiente media y 11% de máxima. 1881M de desnivel acumulado.

Cerrado de Octubre a Mayo:

La altitud, las condiciones climáticas cambiantes y tener como alternativa para cruzarlo un nada barato túnel de peaje (para este no vale la viñeta suiza) y que deja un pastizal al año, hacen que acostumbre a estar cerrado de octubre a mayo. Una auténtica pena porque El Sitio es Una Pasada. Imagínate recorrerlo un día bueno en invierno…

Un Paseo por la Historia:

Lo han cruzado los celtas, los romanos, Napoleón con sus tropas, peregrinos que iban camino de Roma, mercaderes de todo tipo y viajeros. Muchísimos viajeros. Conecta el Valle de Aosta, en Italia, con el Cantón del Valais.

Su Hospicio construido por San Bernardo de Menthon en 1050 y gestionado por monjes agustinos, es famoso por los perros San Bernardo entrenados para rescatar a los viajeros perdidos en la nieve.

Estatua de Napoleón Bonaparte. Cima del Grand San Bernardo

Impresiones:

Desde Gondo en el Simplonpass, la aproximación al puerto está siendo un coñazo: tras más de una hora de autopista en obras con largos atascos, el inicio del Grand-Saint-Bernard es una carretera rápida que parece no terminarse nunca.

La premisa de este día es “Jose, No la Cagues. No te metas en el túnel”.

Comienza lo Bueno:

Una vez paso el desvío del susodicho, casi de repente me veo rodando por una estrecha y gastada carretera, rodeado de verdes montañas.

El cielo hasta ahora presidido por un sol radiante se ha cubierto de nubes que amenazan lluvia. A medida que avanzo, la carretera gana en inclinación, el tráfico es denso y cada vez más lento por culpa de una vieja autocaravana que la está liando parda. Dar así las tornantis es un asco, así que trato de adelantar como puedo, pero no es fácil. Encima se está metiendo una niebla cada vez más densa y la carretera está mojada.

El paisaje es Increíble: totalmente diferente creo a cualquier otro puerto que haya recorrido. Verde, rocoso,abrupto, frío.

Finalmente llego a una cumbre totalmente atípica llena de edificios como si fuese un poblado. Edificios en un estado aceptable se mezclan con otros semi ruinosos. La carretera pasa bajo una especie de puente cubierto. Nada más cruzarlo, a mi izquierda, me encuentro un pequeño lago con gente pescando. A pesar del frío y la niebla, esto está hasta los topes.

Como me hubiese gustado poder quedarme un día entero…

La bajada Italiana no tiene tanta gracia. El paisaje es casi igual de bonito pero todavía tengo en la cabeza la espectacular llegada a la cima.

 

Aquel Viejo Tendero:

Pocos recuerdos físicos me suelo traer de mis viajes. El espacio en la moto es el que es, pero no me puedo irme de aquí sin cogerme algo.

Recorro los pocos puestos de souvenirs que todavía permanecen abiertos buscando algo diferente hasta que, a la segunda vuelta reparo en un viejo tendero:

Pelo y barba blancos, ojos claros, piel morena arrugada y curtida por la montaña. Su cuerpo, algo encorvado por la edad, todavía desprende cierta vitalidad. Por su actitud y su atuendo tiene toda la pinta de vivir por la zona si no en el pueblo todo el año. Eso merece todos mis respetos.

Quien sabe si en su juventud no fue uno de esos miles de escaladores que exploraron estas montañas…

Por todo ello, creo que bien merece que me lleve algo de su quiosco.

Chao Suiza. Espero volver algún día con más dinero y calma.

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Y… Hasta aquí esta entrada. No sé si te ha parecido muy larga, amena… la verdad es que estaba en dudas sobre como dividir todo. Voy un poco sobre la marcha porque siempre tengo la intención de hacer algo corto, pero una vez me pongo a escribir, todos los recuerdos me parecen interesantes y me cuesta dejar cosas fuera.

Sea como fuere, espero que te haya gustado.

Un Abrazo.

Nos vemos en la siguiente entrada.

Lo Imposible Tarda Sólo un Poco Más.

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2 comentarios en “Operación Alpes 2024: Los Alpes Suizos”

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