Camino de Jerez: Curvas, Calor y Problemas.

Un Viaje en Moto es Casi Siempre una Incógnita:
Cada jornada de un viaje es casi siempre una incógnita, y más si es en moto. Sorpresas diversas, expectativas que no siempre se cumplen, objetivos alcanzados no previstos… Si has hecho alguno por pequeño que sea, ya sabes de que va el tema y tal.
Siempre, durante el desayuno, un buen café para despertar y darle las últimas pinceladas al itinerario del día.
Mientras lo hago pienso en que sí o sí he de llegar lo más cerca posible de de la frontera con Portugal.
-“ Mañana tengo que estar en casa de Joao, y tengo que espabilar, para poder ver cosas de camino”
Fiel mientras pueda a las recomendaciones de mis recientes amigos andaluces Jou y Hugo, continúo por la ruta que me habían facilitado. Sus consejos están siendo de gran ayuda, y la ruta del día anterior por la Alpujarra: Velefique, Calar Alto, Trevélez … fue simplemente Espectacular.

El Puerto del León:
Ya os he dicho unas cuantas veces que desde que las descubrí en los Pirineos, las Curvas de 360º , Curvas Infinitas o en Inlgés Pig Tails ( colas de cerdo) se han uno de mis “fetiches moteros” hasta el punto de tratar de recorrer todas las de España.

De camino, la ruta discurre principalmente por carreteras secundarias entre campos de olivos, embalses y pequeños pueblos, cuyos habitantes han despertado bastante antes que yo, para evitar el calor sofocante del mediodía. Me puedo imaginar lo inhumano de su trabajo con semejantes temperaturas.
Una vez allí, ese YouTuber negado que veis de vez en cuando y que se siente gilipollas hablando ante una cámara, consigue hacer una grabación decente al tercer intento (ni tan mal) para dejar constancia de que “¡¡voy a hacer la curva infinita doble del Puerto del León!!”, y luego os voy a contar el veredicto.

Una vez finalizado el trámite me subo a la moto y me precipito montaña abajo por un puerto que, curvas dichosas a parte, me has parecido espectacularmente bonito tanto de trazado como de vistas; si bien no lo disfruté del todo ya que iba demasiado pendiente de unas pig tails que fueron posiblemente las menos excitantes de cuantas he hecho.

Málaga:
Una vez finalizado ooootra vez el veredicto a pie de puerto, me enfrento al caótico tráfico de una ciudad de Málaga de la que paso olímpicamente (como de la inmensa mayoría cuando viajo en moto) a la hora del mediodía con un calor de muerte. Solo espero que esta tortura de coches, cruces, calles y rotondas se termine de una vez.
Mientras lo hago voy con el radar puesto para encontrar algún sitio para comer con el aire acondicionado tan alto que me invite a ponerme una chaqueta. Estoy desgrasando y necesito refrigerar. Finalmente lo consigo en uno de esos establecimientos en los que venden algo que llaman comida. También he de decir que mi presupuesto no es para permitirme dispendios, así que entre eso y la falta de tiempo, la gastronomía andaluza tendrá que esperar.
Dios Bendito, que pereza subirme otra vez a la moto. Son las 14:30, y de lejos veo caer un cuervo ardiendo. Menos mal que es octubre y no agosto. No me lo quiero imaginar. Con todo, creo que es la mejor época del año para rodar por estos lares.
Ronda:

Una vez me libro de Málaga y sus “arrabaldes” vuelvo a lo divertido (las carreteras de curvas) camino de Ronda y su famoso puente, al que le tengo ganas desde hace años, ya que me parece uno de los más atractivos que he visto en fotos.


El recorrido facilitado por mis amigos andaluces me lleva a bordear el Parque Natural Sierra de las Nieves por esta ruta: Alozaina – Yunquera – El Burgo- El Puerto del Viento. Tengo que decir que esta ruta es una Auténtica Barbaridad de bonita, de carreteras de curvas, de miradores, y casi todo con un asfalto excelente. Me la apunto como recomendación personal.

Finamente Ronda que me recibe con el habitual aluvión de turistas que en enjambre revolotean por su punte como abejas. Así no se puede… No pude parar, pero sí cruzarlo un par de veces, y es bonito. Las cosas como son.
Viendo el percal, intento sin éxito mandarle la famosa foto de debajo del puente que había 1000 veces a otros moteros, pero nada más comenzar la empinada bajada, me doy cuenta de que las habilidades y sobre todo la confianza de ellos, están un punto o dos por encima de las mías.
Con 300kg de moto en una bajada de canto rodado, hay que tener las ideas bastante claras, aunque tampoco está demás saber bien donde te metes.
Salvo la primera con la rueda delantera, seguida de un segundo resbalón.
-”¡No me jodas…!”

La huerta de un paisano me da un pequeño respiro para parar y re calcular ruta, pero al final decido que para otro día.
-”Ahora viene lo bueno. Salir de aquí. Estos cantos rodados son un auténtico coñazo”.
Me subo a la moto mientras miro bien donde pongo los pies, pues mi rodilla no está para un mal giro con la gravilla que fácilmente me se podría cargar esta mi segunda oportunidad en las motos.
Esos cinco centímetros de cantos rodados y tierra seca tuvieron la culpa de tenerme allí 10 minutos intentando salir.
-“Berenjenales en una huerta de olivos…” Qué Triste. Jajaja.
Grazalema:

Mientras escribo estas líneas recuerdo cuando el pasado mes de Febrero los vecinos de Grazalema vivieron momentos de gran tensión, mientras con impotencia veían como en cualquier momento sus casas se podían ir abajo a causa de días de lluvias torrenciales. La prensa mostraba al mundo imágenes dantescas como agua brotando de enchufes o paredes y barbaridades similares.
Desde fuera, y estando en Andalucía, choca ver como está catalogado como El Pueblo Más Lluvioso de España, con precipitaciones que superan los 2.000 mm anuales (flipa). Después los Gallegos decimos que «aquí llueve a Dios».
Una de las joyas de la Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía célebre por sus casas encaladas, calles empedradas y arquitectura tradicional.

El Pinsapar, el queso payoyo o las mantas de lana, son otros de sus atractivos.
A medida que avanzo me cuesta mantener la atención en la carretera, embelesado por las imágenes de este pueblo de cuento.
Poco después de coronar el Puerto del Boyar miro de refilón el desvío del Puerto de las Palomas, seguido del reloj, pero no tengo tiempo. Una vez más es demasiado tarde para aventuras, y hay que aprender de errores anteriores. Me tendré que conformar con la satisfacción de rodar por estas parajes al atardecer.
En Jerez, Hotel Moto Friendly:

Tras de kilómetros de rectas y algún que otro atasco al cruzar Arcos de la Frontera en hora punta de la tarde, llego al mítico Jerez de la Frontera donde me alojaré sin querer en un hotel moto friendly. Una casa enorme entera para mí solito, que de primeras da un poquito de yuyu. Su dueña me explica la historia de como comenzaron a alquilarla en el Gran Premio de Jerez, y que prefieren tener a moteros, ya que con nosotros las experiencias son siempre positivas.
No estaba especialmente céntrica, pero no me ha parecido cara. El tener parking cerrado y un supermercado cerca, es un puntazo.

Gracias
Lo Imposible tarda Solo un poco Más
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