¡¡QUE TE TRINCO LOS HUEVOS!! ¡¡¿¿EH??!!

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¡¡QUE TE TRINCO LOS HUEVOS!! ¡¡¿¿EH??!!:

Tarde noche de mediados de Octubre en Carboneras, Almería. Una temperatura perfecta para salir de terraceo. Se aguanta el pantalón corto, pero con sudadera. Fresquita para un andaluz, pero cojonuda para alguien del norte.

Después de arreglar mi estancia con El Recepcionista del hotel y una ducha fría, había que ir a dar una vuelta para conocer un pueblo de nombre tan singular como Carboneras.

Que tampoco es muy grande, pero tiene su gracia como la mayoría: La parte antigua con el Ayuntamiento, la Iglesia, el paseo marítimo… muy cuco y agradable, la verdad.

Como buen turista, lo primero es buscar la plaza del pueblo, sacar unas fotos, comprar lotería… esas cosas que hacemos muchos españoles.

Y por supuesto, hidratarse bien con un vinito de la zona; que tras un duro día de moto, resulta indispensable para descansar correctamente… jejeje.

El Humor:

Que sería de un español sin el sentido del humor. Ese que, como el carácter, varía en función de la autonomía: La ácida retranca gallega, el cachondeo del sur… Esas son las más reconocibles. Luego está el resto, que no entienden la retranca, se ríen de la gracia de los andaluces, entre ellos se cuentan chistes, pero a la mayoría les falta chispa.

Son como un gallego, que no saben si vienen o van, pero con el humor. (Es broma)

Yo desde luego con quien más me río con diferencia, es con los andaluces y su arte. La gracia que tienen, los diferentes acentos… Me Encanta.

La Rubia y su Perro:

El caso es que, después de caminar un rato por el pueblo, me siento en una terraza a tomarme un vinito mientras intento encontrar algo de comida local que poder degustar.

Eso sí, sin abrir demasiado la boca, porque cada vez que lo hago mi acento coruñés resuena en lo oídos del respetable, que se gira para ver «quien es ese».

-“¡Carallo! Ni que nunca hubiesen escuchado hablar a un gallego…”

En esas estoy en aquella terraza donde reinaba el silencio, hasta que llega un grupo de escandalosos oriundos:

Arrastra silla, mesa, chillido por aquí, risa por allá… lo típico de cualquier sitio, pero en tono elevado y multiplicado por nosecuantos que eran.

Con ellos vienen una Chica Rubia y Su Perro:

En ella no reparo demasiado por educación, ya que habría de girar bastante la cabeza; pero tendrá algo más de treinta, es alta, delgada y vestía ropa informal. Nada que llamase la atención más allá de su considerable tono de voz.

No sé si es por destacar, pero a la tía se le escucha perfectamente entre el griterío. Un Volumen…

Su perro es de talla más bien pequeña, pelo rizado tipo caniche, pero ni idea de su raza.

Solo sé que tenía una mala hostia el cabrón, que no veas.

Una nueva y desconocida técnica de Adiestramiento Canino…

El animal en un principio parece estar tranquilo. Descansa bajo la silla de su dueña, y apenas se levanta para demandar algo de lo que comen en la mesa.

… hasta que de pronto aparece otro perro y es como si se odiasen de toda la vida. Como si le robase su hueso favorito. Alteradísimo, ladra sin parar…

-“¡¡GUAU,GUAU!! ¡¡GUAU, GUAU! ¡¡GUAU, GUAU!! “…

El otro le responde, se monta una monumental trifulca de ladridos… Esto es  infernal.

Hasta que de repente se escucha un…: -“¡¡AINGH!!” seguido de … “¿¿¿¡¡¡TE TRINCO LOH HUEVO, EH!!!???

Las risas del personal, las bromas… No se hacen esperar. Yo, que estoy a lo mío, trato de percatarme de donde viene el lío, hasta que me doy cuenta de que ha sido la rubia; que con sus esmaltadas y decoradas uñas le ha pegado un pellizco en los huevos a su perro.

-”Joder. Espero que no fuese con la mano que se estaba comiendo las tapas…” fue lo primero que pensé. ¡¡¡Jajaja!!!

Minutos más tarde, la historia se repite con otro perro: nuestro “amigo” se pone como una furia mientras su dueña le vuelve a reprender de la misma forma: “¡¡PARA YA, EH!! QUE TE TRINCO LOH HUEVO..!!”“¡¡AINGH!!”

Esto es un despelote y la gente de la terraza ya no se cortaba ni media: Carcajadas por doquier, mientras todo el mundo mira hacia la mesa del perro. Seguro que hasta algún vecino salió a la ventana al escuchar la que se había liado en nada.

-Los camareros, colorados de la risa y del bochorno de la situación, ya no saben donde meterse mientras tratan de ser profesionales.

-Hasta los compañeros de tertulia de aquella chica la vacilan sin cesar: –«¡¡pero que hace xiquilla!! ¡¡que lo va a cahtra!!»

-«Yo que buscaba una terraza tranquila donde tomarme un vino… Pedazo de cena surrealista la que me está tocando». Pienso en mis adentros mientras me río como el resto.

¿¿Eso se podría calificar de maltrato animal?? o es una nueva y desconocida técnica de adiestramiento canino….

¡Joder!. En los años de mi vida… ¡¡jajajaja!!

Pa Tu Casa:

La escena se repite una tercera vez pero, aunque las risas continúan, para mí ya no tiene gracia.

Ya… está bien ¿no?.

En un momento indeterminado, no sé si por cansancio o vergüenza, aquella mesa se despeja y el vocerío se va alejando como llegó.

Por fin vuelve a reinar la tranquilidad en aquella terraza de Carboneras, mientras me termino mi vino blanco fresquito. De los que más disfruté de todo el viaje.

La verdad es que tanto el animal como su dueña parecen irse tan anchos…

De todo tiene que haber en los mundos del señor.

¡Ale! A dormir, que el día siguiente promete ser largo; y vaya si lo fue…

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