¡¡Hooooooola Hola!!
¿¿Qué tal todo??
¿¿Tienes plan para irte de ruta en moto??
Pues hoy te propongo uno y bien guapo:
Una ruta por A Mariña Lucense.
¿¿Me Acompañas??

Mucho más que la Playa de Las Catedrales:
O para ser exactos As Catedrais, que tampoco vamos a castellanizar todo.
Si a cualquier foráneo le preguntas por lugares icónicos de Galicia, lo más probable es que diga: “Sanjenjo”, Santiago de Compostela y La Playa de las Catedrales. Y si los apuras mucho, las islas de La Toja y Arousa. Jeje.
Pero Galicia es muchísimo más que eso y A Mariña Lucense es mucho más que As Catedrais.
De Ruta con Josiño:

Jose es una buen amigo de muchos años. Un gran apasionado de las motos con el que de cuando en cuando me junto para irnos de ruta, pasar un día entretenido rodando y ponernos al día de nuestras cosas.
Esta vez me llamó justo cuando estaba planeando una ruta de tranqui por la zona norte y se ve que estaba aburrido, porque le dije que esta vez me llevaría al bloguero conmigo, y aun así se apuntó sin rechistar.
¡¡Jajaja!!
La Ruta:
Esta será una ruta tranquila, turística y fotográfica en la que recorreremos miradores, zonas de acantilados, faros… lo de visitar pueblos y eso lo dejamos para cuando vamos con la familia.
Una ruta que comienza en Coruña y cuyos primeros puntos de paso serán todavía en esta provincia, justo al lado de la frontera con Lugo, pero molan tanto que no los puedo evitar.
Pasaremos por As Pontes dirección Ortigueira, seguiremos enlazando curvas hasta llegar al Faro de Bares para posteriormente costear prácticamente todo el rato hasta Ribadeo

Enlace Ruta
Salimos desde Pontedeume:
Más concretamente desde Cabanas, justo al otro lado del Puente, de una popular zona de terrazas a pie de carretera. Un día soleado y fresco entre semana, perfecto para rutear salvo por el tráfico. Realmente bueno para ser Noviembre.
Josiño, como de costumbre, me llega tarde:
Siempre creí que yo era la persona más impuntual del mundo hasta que lo conocí… ¡¡jajajaja!! la verdad es que, en eso, es un caso aparte.
Tras el café de rigor y la charla con un admirador de mi Súper Teneré nos ponemos en marcha. Vamos por la ruta más recta y más puntos de adelantamiento para que el tramo de aproximación sea lo más fluido posible.
Esta parte tiene dos tramos tan populares para los moteros de la zona como divertidos:
El primero es el inicio de la subida a As Pontes desde Pontedeume: buena carretera de curvas rápidas, que en invierno se complica por la vegetación caída.
El segundo es el precioso tramo desde As Pontes hasta Ortigueira que a algunos tanto les recuerda a la Isla de Man por la cresta de la montaña y la posterior bajada.
El resto son rectas y más rectas. Aburridas, pero es lo que toca.
Estaca de Bares:
El Faro de Estaca de Bares:
En la punta de Estaca de Bares, el Punto más Septentrional de la Península Ibérica (la más al norte), se unen el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico.
Allí entró en funcionamiento en 1850 un pequeño y sobrio faro en el que destaca su enclave por encima de la arquitectura.

Bucólica resulta la casa del farero en la que todo el mundo quiere entrar sin pararse a mirar las numerosas y bien claritas señales de “Prohibido el Paso” la verdad es que esa gente, intimidad tienen la justa.
Desde Ortigueira unas pocas curvas nos llevan hasta O Barqueiro, donde hemos de desviarnos a la izquierda para adentrarnos en la especie de península donde se sitúan tanto la pequeña villa como el faro.
No tendrá la fama de otros puntos cercanos como los Acantilados de Loiba y su “Banco más Bonito del Mundo” ni resulta tan impactante como el Cabo Ortegal, pero es un lugar de gran belleza.
O Porto de Bares:

Emplazado en la parte este de la península, lo que en su día fue un pequeño puerto, a día de hoy se ha convertido en un lugar de ocio para vecinos y foráneos que lo visitamos. Personalmente es uno de esos rincones que me transmiten paz y alegría.
Igual soy yo, pero tiene una luz y una energía realmente especiales. Es algo que sentí la primera vez que vine en moto hace ya bastantes años, y que me hace volver de vez en cuando.
Porto do Barqueiro:

Si vienes un día en verano con buen tiempo, esto estará a tope de turistas que abarrotan sus bares y restaurantes ahora cerrados casi todos. En cambio hoy está para nosotros solos. Para charlar y sacar fotos mientras contemplamos estas preciosas vistas a la desembocadura del Río Sor con el puente del ferrocarril al fondo.
Lástima que el sol está ya demasiado alto para las fotos.

Mirador de Tixoso:
La mañana avanza, llevamos demasiado rato de turisteo, así que toca ponerse el casco y subirnos a las motos para re emprender la marcha.
Esta vez no vamos a ir a O Fuciño do Porco. Un lugar ya visitado y totalmente recomendable cuando está abierto. Creo que la pasarela de madera y los temporales no se llevan demasiado bien…
En su lugar, por la zona de O Vicedo, escudriñando el Google maps me encontré este espectacular y escondido Mirador de Tixoso.
No tiene desperdicio, la verdad.

A Comer:
Ya pasadas las dos de la tarde, el hambre aprieta y es hora de comer.
En otras ocasiones, como cuando vine con Juan Carlos (otro compi de escapadas moteras) he subido al Mirador de San Roque en Viveiro para comer allí de picnic en uno de los entornos más privilegiados de la zona.
Otra opción sería adentrarse en el pueblo de Viveiro.
Pero es tarde, no nos apetece caminar, así que decidimos quedarnos en la recta de la Playa de Covas, justo en la entrada del pueblo. Allí también hay mogollón de opciones a pie de carretera para comer algo rápido y continuar ruta.
Mirador de Monte Faro:
Con las barrigas llenas, nuestro cafetín… y esas cosas, nos ponemos de nuevo en marcha.
Los días son cortos, el sol comienza ya a bajar y hay que espabilar si pretendemos hacer lo que queda de costa hasta Ribadeo viendo cosas.
Aunque lo había visto varias veces en Google mientras diseño mis rutas nunca había visitado el Mirador de Monte Faro:

Situado en la cumbre de un pequeño monte de apenas 198 m de altitud, en su cumbre alberga restos de la antigua garita de vigilancia y de la antorcha, que se encendía para avisar de los ataques además de guiar a los marineros que se encontraban en el mar, así como una pequeña área recreativa.
Si bien el sitio prometía y realmente está chulo / muy bien cuidado, las vistas podrían ser mejores de controlar el arbolado (eucaliptos) que crece al rededor.
Faro de Roncadoira:
Segundo punto más al norte de la ruta de hoy: Faro de Roncadoira
Lo de Punta Roncadoira va del ruidoso sonido del mar cuando bate contra las rocas. No es la primera vez que visito este faro y no será la última porque el entorno es cautivador, relajante, pero también bastante ventoso.
Como el de muchos faros de Galicia, el último tramo para llegar por la carretera del faro, es de los bonitos de verdad.

Estaría guay hacer un ranking de “tramos de llegada a faros con encanto” aunque tengo muy claro mi Top 3, por lo menos del Norte:
1º Ortegal, 2º Finisterre y… el 3º estaría reñido entre Punta Candieira con su “Stelvio” e Illa Pancha.
Parada corta para admirar los alrededores, unas cuantas fotos de postureo y arreando que nos pilla el toro.
Playa de As Catedrais:
A ritmo legal pero fluido llegamos a As Catedrais con la tarde bastante avanzada. Por el camino hemos dejado los famosos Acantilados de Papel (un lugar singular al que yo no le termino de pillar el punto).
En cambio me tiene enamorado la aldea de Portocelo con su ambiente rural a pie de mar. El rollo de verlo tan pegado a la carretera junto a las casas y alguna granja, me parece brutal. Eso más las luces del atardecer… me mola Mucho.
Que te voy a contar de La Playa de As Catedrais que no sepas:

Una de las playas más conocidas y singulares de Galicia y España por sus formaciones rocosas excavadas de forma caprichosa durante siglos por el Mar Cantábrico. Pasear por ella, por sus arcos durante la bajamar es un placer para los sentidos, especialmente al atardecer.
La verdad es que tuvimos muchísima suerte porque, sin haber mirado las mareas, llegamos justo cuando comenzaba a subir; pudimos sacar unas cuantas fotos bien guapas.

También ser testigos de la inconsciencia del personal que bajaba a la playa con la marea subiendo fuerte. En fin… Las cosas del turismo de masas.
Faro de Ribadeo:
El conocido Faro de Ribadeo o Faro de Isla Pancha no es porque tenga dos nombres, sino porque en este pequeño islote ¡¡hay dos faros!!
Curioso la verdad.
El antiguo con su edificación de planta cuadrada está rehabilitado como alojamiento turístico y el que realmente funciona es el pequeñín más moderno.

Dicen de este faro que es uno de los más bonitos de Galicia y no lo discuto. Es peculiar a la par que diferente por estar en un islote, el puente de acceso, los colores, las vistas a la vecina costa asturiana… tiene un puntazo.
Hasta él había que llegar aunque fuese con las últimas luces del día para hacer una ruta redonda.
La entrada a la Ría de Ribadeo, frontera con Asturias.
Por cierto:
El faro junto con el Antiguo Cargadero, el Mirador de la Atalaia y algunos lugares más, forma parte de la Ruta de los Miradores de Ribadeo, que he hecho a trocitos, y recomiendo totalmente. Muy, muy interesante al igual que todo el pueblo.

La Ruta de Regreso:
Ya sin luz salimos de Ribadeo camino de Coruña por carretera que, si a mí me aburre la autopista, a Josiño le produce una urticaria tremenda y no es cuestión de “que le de un mal” al hombre… jeje.
Por eso tomamos la ruta más rápida pero con unas cuantas curvitas, que es Ribadeo- Mondoñedo- Lugo- Betanzos; llegando a La Plaza para despedirnos y cada mochuelo a su olivo, que son horas.
Me quedo con las Ganas:
Me quedo con las ganas de parar en San Ciprián a ver su Museo Provincial do Mar y el Faro de Punta Atalaya, pero esto no da para más. Habrá que volver… jeje.
Igual que Rinlo pero, cosas del destino, aquí si iré solo una semana más tarde “secuestrado y enlatado” a comer el famoso arroz con lubrigante. Que por cierto, no voy a decir el local para no hacer publicidad mala pero, si bien estaba bueno, me decepcionó. No sé si lo preparan en todos los locales igual, pero tenía un kilo de pimentón que se comía el sabor del marisco. Por lo menos no fue caro.

En cambio el pueblo y sus alrededores me fascinaron: esas calas, los acantilados… súper, súper bonito.

Galería de Fotos /Videos
Enlaces de Interés:
– Mirador de Monte Faro Viveiro
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Y hasta aquí esta crónica de ruta en moto. Hacía tiempo que no escribía ninguna como tal, y me apetecía bastante.
Espero que te haya gustado, y que te suscribas al blog si te apetece.
Para mí será un placer tenerte por aquí.
¡¡Haaaaaaaaaaasta Otra!!
Lo Imposible Tarda Solo un Poco Más.
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Muchas Gracias Josiño!!!