Rincones de las Costas Cántabra y Asturiana en Moto:

Caravanas, coches mal aparcados, gente cruzando por donde le salía del culo, un chaval que se me picó en una Duke 125, dificultades para encontrar donde dormir, o un coche que casi me arrolla, son algunas de las sensaciones de mi última entrada en Cantabria.

Vamos. Como pa tener unas ganas locas de volver… ¡¡jajajajaja!!

Que no, coño. Que no fue todo tan malo, ni muchísimo menos.

Cantabria mola un huevo y, aunque las cosas se crucen de cuando en cuando, nunca me canso de ir.

Amanece en Solares. Cantabria:

Tras mi periplo por la costa vasca y una infructuosa búsqueda de alojamiento “a precio” en Castro Urdiales, llegué a aquel frío hotel de Solares bien entrada la noche.

Aunque realmente práctico para la gestión de los hoteles, el tema del “auto check-in” resulta un tanto frío al no tener con quien hablar directamente. Tan solo es seguir las instrucciones que te envían por escrito mediante whatsapp y, como mucho un teléfono de urgencia.

Me encanta ver amanecer mientras ruedo en moto:

Hasta el punto de agradecer que algo (algo bueno, claro está) me obligue a levantarme bien temprano para hacerlo. Ir a un evento, quedar con alguien o, como en este caso, la premura de aprovechar la jornada.

Esas primeras luces de la mañana llenas de color en un día despejado. Ese frescor de la noche que tanto se agradece cuando ruedas durante las primeras horas en verano. Salir bien temprano mientras «se ponen las calles» y el mundo comienza a despertar.

Lo jodido es la disciplina de levantarse. El resto son todo ventajas.

El Cementerio de Comillas: A desayunar.

Soy perfectamente consciente de que las palabras cementerio + desayuno juntas pueden tomar un tinte macabro y hasta asqueroso en las mentes más sucias.

Pero en este caso dicha unión no tiene más sana intención que la de llamar tu atención.

Algo que espero haber conseguido.

Pero el Cementerio de Comillas para mí no es sinónimo de muerte, sino de Arte. ¿¿Porqué no hacer de algo bello algo tan triste como inevitable??

No creo que fuese para nada la intención de los vecinos de la villa cuando, en un acto de rebeldía contra el sistema, erigieron este cementerio en las ruinas de una antigua iglesia gótica. Más bien todo lo contrario.

Pero este lugar con mucha historia se ha convertido en uno de sus lugares más visitados junto con El Capricho de Gaudí

Lugares que, al igual que este precioso pueblo, visito cada vez que puedo desde que lo descubrí hace más de diez años durante uno de mis primeros viajes en moto.

Y sí. Paré famélico a desayunar en el típico bar de pueblo junto a la playa, lleno de los típicos clientes habituales y regentado con el típico tío currante y amable que se afana por contentar a su clientela con pequeñas charlas mientras no descuida sus quehaceres.

Después de ponerme «como el quico», unas fotos de rigor y a proseguir mi camino.

Enlace de interés

El Ángel Exterminador o El Ángel Guardián. Una curiosa historia:

Esta escultura que representa al «Ángel Caído» es obra de Josep Llimona uno  de los grandes escultores modernistas. La hizo por encargo del primer marqués de comillas con la idea de situarla en el panteón familiar, donde descansaba su primogénito muerto de forma prematura. Pero al final la estatua no les entraba en el sitio por sus grandes dimensiones, con lo que finalmente la donó a los vecinos, que la colocaron en este lugar desde el que todo el mundo puede verla. Desde el que El Ángel Guardián domina tooooooodo el contorno…

Mirador de San Roque. Lastres:

Recorrer la costa cantábrica en moto es uno de esos placeres solo al alcance de unos cuantos “locos” incomprendidos que valoramos otra forma de viajar. Que prima las sensaciones por encima del confort (que también lo hay).

Hacerlo con tan poco tráfico y sin apenas turistas ha hecho de este viaje uno de los más placenteros que recuerdo.

Lastres es de esos pueblos marcados con una X roja bien grande para el turismo:

Con su puerto, su casco histórico, varias iglesias y un espectacular mirador desde el que puedes ver casi todo junto con un espectacular tramo de costa, sin tener que «comerte» sus también espectaculares cuestas.

Caminar por ellas te deja el culito duro como sus baldosas. Jeje.

Por ello, porque no tenía tiempo y porque ya lo había visitado hace unos años (todavía en muletas) me fui directamente a él para sacar unas fotos. En calma.

Allí me encontré con una guapa y agradable pareja de gaditanos que estaban a lo mismo que yo: a Turistear por el norte sin turistas ni aglomeraciones. Con ellos entablé una agradable charla sobre culturas, acentos y formas de viajar.

Rodar en Moto por el Norte es un placer:

Viajar en moto es un placer solo al alcance de quien esté dispuesto a valorarlo, a exponerse a todo, a sentir lo mágica que puede resultar la vida.

A ver que no todo es seguridad y sobre protección. Que las cosas pasan y que el control absoluto es tan aburrido como imposible.

Cuando comprendes eso es cuando realmente aprendes a saborear cada momento como si fuese el último. A valorar lo que tienes. A ver lo efímero de tu existencia y que nos esforzamos demasiado en cosas desmesuradamente banales.

El Norte de España. La Costa Cántabra, Asturiana y Gallega con su clima lleno de temperamento, ha forjado un paisaje agreste. Duro y lleno de matices y contrastes. De curvas…

Viendo las fotos de mis post por estos lares puedes entender la pereza de aventurarme en un viaje por la meseta. Que, si bien posee muchísimos encantos, es muchísimo más plana y anodina.

Mirador de La Providencia. Gijón:

También conocido como Mirador de San Lorenzo por el nombre del cabo donde está situado.

Bien para hacer deporte, pasear o simplemente sacar fotos disfrutando de la agradable brisa del mar, son muchos los que se acercan a este mirador con forma de barco y con unas de las mejores vistas de Gijón.

Yo lo hice porque no lo conocía, nunca había escuchado hablar de él, pero me gustó. Es un sitio agradable soleado y ventoso. Ideal para pasear. Para pensar.

Faro Cabo de Peñas: Me ha gustado.

Gijón en hora punta no es Bilbao a las seis de la tarde, pero del atasco no te libra ni Dios.

Hacer las “del pizzero” con 300kg de moto y a baja velocidad es un puto coñazo mientras no te acostumbras, pero es un ejercicio que te obliga a poner todos tus sentidos y alguno más, para hacerlo sin grandes riesgos.

El Cabo de Peñas es balcón de Asturias al mar:

Situado entre Gijón y Avilés en el concejo de Gozón, se adentra imponente en el mar con sus acantilados de más de 100m de altura.

Una zona con un enorme valor natural y un atractivo paisajístico insuperable. Un sitio bien chulo para sentarse “a la viera del mar” a comerse un bocata absorto con las vistas.

Además, como en la mayoría de estos sitios la luz es increíble en un día bueno. Los verdes y marrones de la costa se mezclan con el intenso azul del mar.

Lo único que le quita un poco de gracia es la cerradura del faro que se carga las fotos. Pero por el resto valió la pena el rodeo para llegar hasta allí. Además, los alrededores son súper bonitos y despejados. Con lo que da para una agradable mini excursión en moto.

No me extraña que los amigos asturianos me hablasen tan bien de él.

Faro Cabo Busto: Uno más, pero con encanto.

Llegué a él de pura casualidad. Lo tenía marcado en los “posibles” de aquel día, tuve que escoger entre dos porque se me echaba el tiempo encima y creo que acerté.

Es un faro pequeñín como casi todos los de esa parte de la costa.

Zona despejada, llana, vistas amplias y muy rural.

No sé si es cosa mía, pero me pareció un tanto triste. A esas horas el clima estaba cambiando y comenzaba a amenazar lluvia. Algo que posiblemente habría contagiado a la gente que paseaba por el lugar, y a la que le costaba un mundo devolverte el saludo.

Quizás se molestaron cuando el rotundo y grave sonido de mi moto interrumpió el silencio de sus paseos.

La Borrasca:

Estaba entrando una borrasca que les impediría repetirlos, por lo menos sin paraguas, en unos cuantos días.

Borrasca que me pilló de lleno unas decenas de kilómetros más adelante para no abandonarme hasta llegar a casa. Lluvia en diferentes intensidades se combinaba en perfecta y jodida simbiosis con alguna que otra racha de viento que obliga a mantener la tensión en todo momento.

Como de costumbre estaba alertado y llevaba conmigo a San Goretex. Si vives en el norte, te gustan las motos y como yo disfrutas de viajar de vez en cuando en invierno, hay que ser precavido.

Fue casi peor aquella chica que, llegando a casa, se saltó una señal de Stop a escasos 20 metros de mí en plena noche.

«Motociclista ha resultado herido de gravedad, tras haber impactado contra un turismo en la N-VI en Coruña» Eso es lo que hubiese rezado el titular del teletipo, redactado por un aleccionado pseudoperiodista falto de interés por llegar hasta el final con la información.

Yo sería un número más de esa lista que no le importa a casi nadie…

En un viaje o ruta, hasta que estés en tu garaje, Siempre Alerta.

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Nos vemos en la siguiente historia. Se bueno.

Lo Imposible tarda solo un poco más.

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2 comentarios en “Rincones de las Costas Cántabra y Asturiana en Moto:”

  1. Como ya he comentado varias veces todas esas rutas por el Norte son preciosas y por la costa impresionantes Vsssss

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