Picos de Europa en Moto: Despidiendo el 2022. Viajes en moto por España

¡¡¡ Muy Buenas a Todos y Todas!!!

Bienvenidos/as a aun nuevo post de elmoteroredimido.org

Hoy os traigo la que ha sido la última ruta de este pasado 2022. Una salida exprés que terminó por ser toda una aventura. De estas cosas que quieres hacer, pero días antes algo en tus entrañas te “avisa” de que es posible que no sea la mejor de las ideas. Algunos lo llaman “pálpito”.

Una bonita tradición.

Hace unos años comencé a seguir una bonita tradición, que es la de hacer una ruta en moto el día 31 de diciembre, a un lugar de reunión de moteros.

Aquel año fue al Monte Lobeira en Villagarcía de Arousa. Una experiencia que me marcó y que terminé repitiendo en años posteriores.

En 2019, justo antes de la pandemia, cierto “personaje” fue el culpable de que me acercase a despedir el año motero en el Mirador del Fitu en Arriondas tras tildarme de Burgués Remolón cuando casi rechazo su invitación.

Este año, tras saltarme los dos últimos por el bicho, me propuse retomar la costumbre.

Nos vamos a la Aventura:

Sí. He dicho Nos Vamos porque este año no iría solo.

zmartin_european es uno de esos amiguetes a los que no cuesta mucho o… nada liar para salir en moto. Juntos hemos hecho unas cuantas salidas de mitad de año para adelante: Catrocantos Galicia Riders o la salida a  Motoxeada son algunas de ellas.

Fue decirle ruta de fin de año, y el tío dijo sí, sin saber ni a donde, jeje.

Aunque si el clima acompaña mínimamente, el invierno es una época tan buena como otra para rodar en moto. Si tienes una equipación  de moto un poco decente y el miedo justo al frío o al agua, se puede disfrutar bastante. Pero en esta ocasión estaba tan inestable e incierto, que nos hizo dudar hasta el último momento de a dónde ir. Bueno, Me Hizo; porque Martín lo tenía muy claro: Picos de Europa.

A ver qué pasa…

Día 1: Lugo- Riaño. Fuimos como pudimos.

Siendo uno de Coruña, el otro de Orense el mejor punto de quedada era la salida de Lugo.

La idea era ir para Riaño de forma más o menos directa en función del clima.

Como el Jueves ambos teníamos parte del día libre, lo aprovechamos para para hacer una jornada de aproximación, salimos aunque fuese un poco tarde. Así podríamos rutear todo el viernes con un clima decente.

Dada la hora, no quedó otra que hacer un primer tramo largo de casi 200km, casi todo por carretera menos el inevitable tramo de Autovía A-6 de salir de Galicia que cada vez da más pánico.

Chirimiri, calabobos, cernidillo, chipichipi, cilampa, garúa, jarina, llovizna, marea, serimiri, sirimiri, tapayagua. Llamadle como queráis.

Esa mierda de lluvia fue lo que nos tocó durante el 99% del camino.

Las fotos del día son de la hora de la comida en Villablino donde  nos refugiamos a tomar algo caliente en el Restaurante Asador Marga. Menú del día variado y con buena calidad (sin más). El trato quizás un poco seco, pero bien. Con aquel calorcito y el día que hacía, mucha moral tuvimos de volver a pillar las motos…

Ni en el Puerto de Aralla pudimos parar.

-Llegar a Riaño fue toda una aventura al no ver absolutamente nada por el agua, la noche y los reflejos.

Lo mejor de todo fue cenar caliente y descansar.

Aquí dormimos en el Hotel Tierra de la Reina:

Habitación doble por unos 52€ con un buen desayuno que estaba bien, limpia y con bastante espacio. El armario coincidía con la subida de una de las chimeneas, y nos vino de lujo para secar la ropa durante la noche con el calorcito. Su carta no me pareció especialmente barata ni variada, sobre todo para una cena ligera. Pero las cantidades son abundantes y la calidad buena. No tiene parking cubierto ni cerrado para las motos, o por lo menos no nos lo ofrecieron.

Día 2: Riaño- Cangas de Onís. San Glorio, Fuente Dé, La Cuevona… Entretenido.

Nos levantamos temprano con toda la esperanza de que amaneciese con mejor pinta que llegamos… pero no fue así. Con lo que nos tomamos la vida con calma esperando para salir a plena luz.

“Se Chove, que Chova” nos dijimos.

Mientras avanzábamos con calma por la lluvia camino al Collado de LLesba., cada vez veíamos aquello con mejor cara. El tema de ir en moto en invierno ofrece otras posibilidades en cuanto al paisaje: en verano no disfrutas de ver bajar ríos y arroyos con tanta fuerza, los olores son diferentes…  por no hablar de poder tener la carretera prácticamente para ti.

Durante el ascenso a ese último tramo del Collado con unas vistas impresionantes, me di cuenta de que nuestra visita sería efímera; pues a la lluvia se estaban uniendo el viento y la niebla que no tardaría en cubrir todo.

Con lo que solo tuvimos unos pocos minutos para disfrutar de la imponente estatua, las vistas y la lluvia que el viento nos enviaba a la cara.

No, no estábamos comiendo cebollas jeje.

Cada vez que llego a San Glorio no puedo evitar emocionarme al recordar mi primer viaje tras el accidente (Enlace) aquella sensación y el cariño por este lugar me acompañarán para toda la vida. Me encanta pararme aunque sean unos minutos. Sentarme a escuchar los sonidos de la montaña y de los moteros que peregrinamos allí disfrutando de las curvas.

Para Martín era la primera vez que llegaba y, aunque el significado para él será diferente, no pudo calificarlo menos que de Impresionante.

Desde allí, como un regalo, el clima mejoró ostensiblemente y llegamos a Potes con la carretera totalmente seca. Pudimos disfrutar de la bajada con diversión para la época del año en que estamos.

A Fuente Dé, punto de salida del funicular hacía muchos años que no iba.

Desde que mi compi de vida y yo nos acercamos en una escapada en coche y subimos en él a la montaña. La sensación de estar allí arriba, el sonido del viento, el “silencio de la montaña” despertaron en mí un sentimiento diferente por la montaña y la naturaleza.

La carretera para llegar es preciosa tanto de trazado como su paisaje, atravesando unas cuantas aldeas que viven en parte de la ganadería, pero especialmente del turismo como toda la zona.

Si no subes hasta la montaña, en Fuente Dé hay poco que ver más allá del funicular y de sus preciosas vistas a la montaña. Pero merecen tanto la pena…

Un pequeño Stelvio:

Martín llevaba tooodos los días anteriores dándome la matraca con que quería subir a Casielles, esa estrecha y técnica carretera que está en el Desfiladero de Los Beyos, bautizada como el Stelvio Asturiano.

Es de esas 4 o 5 carreteras asturianas que nunca he hecho, y que por unas u otras se me resisten. Pero en invierno me niego porque dicen que se complica todavía más al volverse resbaladiza.

Así que, para complacer a mi compi de ruta, se me ocurrió subir y bajar la CA- 282 que une La Hermida con Puentenansa. Una preciosa subida que, a falta de un buen Stelvio, no está nada mal.

Comiendo en la Molinuca:

Algo que no suelo hacer y menos cuando voy tan justo de tiempo en las rutas, es pararme a comer de plato. Se gasta más y sobre todo se pierde bastante tiempo. Pero no sé porque en este viaje lo hemos hecho más de la cuenta. Supongo que al ser invierno, siempre tira más un plato caliente.

La Molinuca es un Hotel Restaurante que está en la carretera que va de Panes a Cangas de Onís. Es un lugar eminentemente motero porque su dueño es muy motero. Un tío majo y particular siempre dispuesto a una buena charla. Un lugar famoso por los chuletones y porque hace muy buen precio a los moteros.

Allí nos paramos  con un poco de prisa y con la incertidumbre de si siendo tan tarde nos darían de comer. Y por supuestísimo que sí.

No cayó un chuletón para no tener que echar cuentas para subirnos a las motos luego, pero sí un buen menú del día calentito con fabes incluidas. No son especialmente rápidos, pero el precio está bien, la comida estaba rica y el trato es muy bueno. Volveremos.

Collada de Zardón y Alto del Torno:

Cuando salimos de comer, apenas nos quedaban dos horas de luz. Demasiado temprano para buscar hotel, pero demasiado justo para hacernos otra zona de las míticas.

Los días antes, mientras planeaba un poco la ruta,  encontré en el mapa el Alto del Torno. Uno de esos puertos terciarios que no se suelen visitar, pero que atrajo mi atención al verlo en el mapa. Y como no teníamos nada mejor que hacer…

Chulísimo y divertido: carretera estrecha a muy estrecha, asfalto decente, vistas preciosas a increíbles por momentos  tanto en la Collada como en el Alto. Lástima que no hubiese puesto la cámara a grabar porque iba justo de tarjetas (soy novato con el video y quería guardar para la vuelta). Hay un tramito que se hace un poco largo porque parece que te vas a meter en algún lío, pero súper chulo. Mezcla paisajes de montaña, bosque y ganadera mientras te lleva camino a la costa. Como plan alternativo, lo recomiendo 100%.

La Cuevona:

La Cuevona  en Ribadesella es de esos puntos míticos de Asturias que has de visitar sí o sí. De lo contrario es como si no hubieses ido.

Es broma. Es chula, la zona muy bonita y turística, está pegada al río Sella, hay rutas de senderismo; pero para mí hay 1000 sitios igual de chulos que visitar. Pero esta es particular.

Básicamente es una cueva de las chulas con sus estalac… de esas que no me quiero equivocar y con todo lo chulo de una cueva, pero está cruzada por una carretera. Lo cual incrementa exponencialmente su atractivo y su visibilidad.

Por poder, se puede atravesarla caminando, en coche o en moto. Pero curiosamente hay un cartel que advierte del peligro de hacerlo en moto por el desprendimiento de piedras.

-Que pasa: ¿¿Qué a los peatones no les dan?? O es que van blindados. Por lo menos nosotros llevamos casco.

Cosillas de esas raras que uno se encuentra.

Decir que nosotros llegamos de noche y la cueva en sí tiene un atractivo especial aunque no pudimos disfrutar del entorno.

Día 3. 31 de Diciembre. Vuelta a casa:

Nos Rayan las Motos en Cangas de Onís:

Aquella noche habíamos querido dormir directamente en Arriondas, pero no había ya hotel a un precio asequible. Con lo que nos fuimos a Cangas de Onís.

El sitio es chulo, grande, hay donde escoger para cenar, tomarse unas cervezas y disfrutar de una noche cálida de invierno.

De lo que encontramos asequible y que tuviese por lo menos lugar para aparcar delante, estaba el Hotel Santa Cruz: un tanto pijillo para lo acostumbrado, sus instalaciones son muy buenas, habitación amplia y precio no especialmente caro para el sitio (51€ la habitación doble)

Cuando llegamos nos invitaron a dejar las motos subidas a una acera ancha en la que había visto aparcadas motos en infinidad de ocasiones. No es que me emocione dejar la moto en la calle, pero con el tiempo me he ido acostumbrando y hasta la fecha nunca había pasado nada.

Cangas aquellos días de fin de año estaba especialmente concurrido y la temperatura ayudaba a disfrutar del terraceo. Un paseo, fotos, cenar, cháchara y a dormir para levantarse temprano que al día siguiente (31 de Diciembre) había que llegar a casa para cenar.

Hasta ahí todo bien.

Por la mañana nos levantamos con ganas y con el “nerviosismo” de quien tiene camino por delante. Nos preparamos pronto y a las 8:30 estábamos dejando la habitación.

Incluso cuando salimos a la calle nos quedamos flipados de aquel precioso amanecer rojo que nos regalaba el último día del año. Aquello pintaba… genial.

Pero fue darnos la vuelta para meter las cosas en las motos, y dice Martín: “Nos han rayado las Motos”:

Joder. Y tanto que sí. Sobre todo la suya que tiene más carenados y se ensañaron con ganas.

Os dejo las fotos para que juzguéis vosotros mismos, y no me quiero liar mucho con esto.

Hemos hablado con el hotel, llamamos a la Guardia Civil de Cangas (se portaron de diez) y queremos creer que ha sido fruto de uno o un grupo de niñatos que se aburrían por la noche volviendo de fiesta y no de un hijo de puta envidioso que le dio por rayar unas motos para hacer daño a posta. El caso es que fuera como fuere, no los pillamos porque la movida no iba a ser pequeña y por lo menos no nos hemos metido en un lío.

Hay más fotos en el video final.

Decir que tanto policía como hotel nos perjuran que es la primera vez que pasa algo así en la villa en muchísimos años. Algo que por otra parte no les interesa si quieren vivir del turismo. Porque la verdad es que, después de esto, muchas ganas de ir no dan. En fin…

Aunque en un primer momento no quisimos darle toda la importancia para poder concentrarnos en la carretera y en disfrutar de lo que quedaba de viaje; la realidad es que, para dejar las motos perfectas, el arreglo de la mía andará por los 800€ y la de Martín pasará ampliamente de los 1000€ entre pintura, vinilos y todo. Menuda Fiesta.

Nos vamos al Mirador del Fitu:

Después de más de una hora perdida con todo el lío de los rayazos, decidimos seguir adelante con lo planeado la noche anterior, comprar algo de beber en una gasolinera, e irnos a despedir el año motero al Fitu. Uno de los lugares (que hay más) a los que se desplazan los moteros asturianos a brindar por el año que se termina y desearse buenas rutas para el siguiente.

Subimos con ganas, sin apenas tráfico y tratando de evadirnos del mal trago anterior.

Arriba éramos de los primeros. Soplaba un poco el viento y el día no era del todo apacible.

Algo normal estando en alerta por viento.

En aquel momento habría como unas diez motos. Como siempre, las vistas son impresionantes. Desayunamos, unos minutos de cháchara y arrancamos de vuelta para casa a eso de las diez de la mañana.

Durante la bajada comenzamos a encontrarnos motos que subían como si nosotros fuésemos al revés que el resto “los alternativos” sensación que se incrementó al enganchar la N-634 en la que nos cruzamos  con cientos de motos; algunos de ellos amigos que siempre es agradable ver.

Las Ubiñas de Mesa: Comienza el lío.

Como siempre, uno de los propósitos de cada ruta es hacer un trayecto lo más bonito y entretenido posible, evitando claramente al máximo las vías rápidas.

Para la vuelta había elaborado una ruta bastante chula, divertida e incomprensiblemente directa por puertos de montaña. Eso sí, era para no dormirse si queríamos llegar para la cena.

Tramo de enlace por la N-634 para acercarnos al Parque Natural de las Ubiñas de Mesa, y desde allí subir y bajar puertos hasta A Fonsagrada- Lugo, despedirse y cada cual pa su casa.

No hay que decir que el tema del viento y que de Lugo para adelante daban bastante malo, nos puso en alerta.

En Mieres un atasco del quince por culpa de la famosa San Silvestre (alguna había que pillar)

Subiendo el Alto de la Cobertoria comenzó a soplar un poco, la carretera estaba sucia de ramas y restos del temporal pero sin sobresaltos. Hacía sol, buena temperatura y se podía rodar aunque con bastante precaución. De hecho los compañeros con los que nos cruzamos nos avisaban de ello.

Solo parábamos para sacar fotos en los altos y disfrutar mínimamente de las vistas.

Puerto de San Lorenzo: Casi va un Strike.

Subiendo el Puerto de San Lorenzo la intensidad del viento aumentaba pero sin ser nada preocupante. Solo alguna pequeña ráfaga aleatoria nos ponía levemente en tensión (es lo bueno de llevar motos pesadas en estas condiciones)

Cuando llegamos a la cumbre (esta vez sin vacas) había unos cuantos coches en el mirador y  la leve intensidad de viento me animó a parar en un lugar resguardado para sacar unas fotos, cuando de repente…

¡¡¡¡¡Pam!!!!! Una fuerte ráfaga de viento nos desplazó a ambos unos 50cm mientras veíamos como nuestras motos se tambaleaban peligrosamente. Casi va un Strike.

¡Nos vamos de aquí! Nos dijimos mientras nos montamos en las motos.

Tras una bajada no falta de tensión, en la que mi cabeza trabajaba buscando la mejor alternativa para salir de aquel embrollo.

La verdad es que las condiciones me lo dejaron clarito: Abortar misión, escoger el puerto más recogido para salir de allí (Somiedo) y buscar la mejor opción para volver a casa.

La subida la hicimos sin sustos. Soplaba un poco, pero nada alarmante. Sin embargo arriba la cosa era diferente: Un fuerte viento racheado nos empujaba fuera de carretera, así que ni foto de rigor, ni hostias.

Por el camino decidí pasar de Piedrafita do Cebreiro para evitar la zona de más viento que me quedaba, acompañar a Martín hasta Monforte de Lemos y de ahí tirar para casa.

En A Rúa hicimos un pequeño descanso mientras anochecía. Allí nos encontramos a Adrián, un amiguete de la zona, pero que reside en Coruña (fue un placer verte). Una cañita sin alcohol de despedida y la última tirada hasta casa.

Hasta Lugo fui perfecto, pero de allí hasta casa, el diluvio universal.

Llovía tanto y se veía tan poco, que me salí de la autovía. Tiré por una N-VI anegada con zonas de 4 y 5cm de agua (Bien por las Trailmax Meridian, que ni un susto). Pero qué largo se me hizo este tramo…

Siguiendo mi ritual de los viajes, pasé por un centro de Betanzos casi vacío que preparaba la última noche del año.

Llegué a casa sobre las siete, bastante cansado pero feliz.

Una aventurilla más volviendo entero y Disfrutando.

Durante la cena en familia, calladito porque estas cosas no se cuentan: Durante la ruta todo perfecto, casi no hizo viento y solamente nos llovió un poco al final. Una parte de la familia sabe de mis aventuras porque me sigue en redes sociales, pero los detalles los dejo para vosotros.

Video Resúmen en Youtube:

Espero que os haya gustado un post algo largo pero creo que interesante.

Suscríbete. Sígueme. Comparte.

Como siempre: ¡¡¡¡ Millones de Gracias por leerme!!!!

Suscribíos al Blog y compartid mis publicaciones si os han gustado.

Sed buenos y todo lo felices que podáis.

¡¡¡Nos Vemos!!!

¡¡Lo Imposible tarda Sólo un Poco más!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loading

4 comentarios en “Picos de Europa en Moto: Despidiendo el 2022. Viajes en moto por España”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *