El día D, de divorcio.

Voy a intentar ser breve, y no demasiado ofensiva porque entiendo que la temperatura es como la compañía: Si es buena te hace la estancia bonita pero si es mala te puede convertir en un infierno cualquier paraíso. Y eso es lo que ha pasado hoy.
El Sapo y Su Botella:
Hemos salido de Carcassonne rumbo a Andorra y la primera hora y media ha sido un vía crucis infernal a 1000 grados, por un Col y otro Col y hemos tenido que parar en un pueblo perdido de la mano de Dios a buscar agua porque el sapo, perfeccionista y previsor, NO ha previsto que dos humanos en moto, quizás y sólo quizás, necesitaríamos agua en este trayecto.
Pues paramos fundidos en la ropa de moto y entramos al Carrefour que es un oasis en este secarral y compramos dos botellas de agua de 1,5 litros. Estas botellas estaban apalabradas minutos antes:
-“Yo:-Compramos dos botellas de agua ¿vale?, una para beber y rellenar el termo y otra para echarnos por encima.
–El sapo: -Sí, sí.”
Pues hasta ahí todo bien dentro del desastre, parece que hay entendimiento. Peeeero, al salir del supermercado, rellenar el termo y mojarnos…¡ala! ¡Nos sobra media botella de agua! Y de repente y ante mi más mayor de las sorpresas coge el señor sapo y me dice que por sus huevos no tira la botella y que a ver si no me importa llevarla yo en la mano la hora y media de trayecto que queda.
No doy crédito, no sé si estoy delirando o si le ha dado un golpe de calor y cuando abro la boca para declinar esta absurdez, el sapo hace un alegato impecable de “no sin mi botella que me ha costado 1,50 euros” y yo, sucumbo. No puedo mas.
“Puto pirado, se te ha ido la cabeza, me la pela todo, no razones pero conduce y cállate un mes”.
Me callo, me autoenveneno, mucho, muchísimo y me veo arrullando una botella de agua entre mi *oño y el culo del sapo durante más de hora y media.
Eso sí, por salud matrimonial antes de arrancar he apagado el intercomunicador. “Ya me puedes hacer todos los aspavientos que quieras o hablarme con lenguaje de signos sapo, ni puto caso te voy a hacer, que bastante tengo con atender a la botella…eaeaea…a dormir mi dulce estrella…” De locos joder, de locos.
Odio a este señor que conduce, no me hace gracia, no me atrae, no sé qué hago con él, quiero darle cabezazos hasta dejarlo inconsciente.
Paramos en un pueblo que supuestamente tiene unas termas para bañarnos un rato, Ax-les thermes,pero las termas son un lavapies de 7 metros en medio de la plaza, vamos, el pilón del pueblo de toda la vida.

Cabreo Nivel Dios:
Mi cabreo aumenta a niveles no compatibles con la vida del sapo y encima la botella de agua llega caliente como una tragaperras a mano de un chino.
Pienso en decirle muchas cosas (malas) pero solo le digo unas pocas y encima me dice que soy injusta. Le digo que ni por dinero vuelvo en moto a ningún lado a más de 20 grados, y que si quiere que vuelva, que se compre una nube. Se indigna y me dan ganas de escupirle como si el sapo fuera yo, ¡shhhchupp! ¡En toda la jeta! Pero no puedo por educación y además empieza a…¡llover! No me jodas, ahora llueve…¿alguna prueba de fuego más? En silencio y con mi nivel de hostilidad cargado al 100% empezamos a subir por el Col número 2000.000.000 de estas vacaciones hacia Andorra la Vella. Lluvia, coches como si los regalasen, motos, motos, coches, autobuses, buggies, motos, un unicornio, carromatos gitanos…
No-puedo-más. De verdad que no puedo más.
En algún momento de este día inolvidable el GPS decide también desapuntarse de esta clase y tenemos que parar. No tengo excusa para encender el intercomunicador y me veo obligada a hablar con el sapo.

Hotel de 4 estrellas con piscina y jacuzzi.
La temperatura ha bajado en 15 minutos 20 grados (y por una vez, no estoy exagerando) y ahora vuelvo a ser una persona amable y empática. Vamos suavizando…al pasar la aduana el tráfico se ralentiza y empezamos a limar asperezas hasta que llegamos a destino. Hotel de 4 estrellas con piscina y jacuzzi. Soy una mujer fácil de convencer, lo admito. Después de unas burbujas y unos largos bajamos al bar de al lado del hotel. Maravilloso, 2 euros el tercio de Estrella Galicia y una aceitunas. Y de aquí a la luna. Al balcón 4 estrellas con el camping gas a hacer unos tallarines carbonara y a bebernos 2 litronas.
Que como diría Kiko Veneno “lo mismo te echo de menos, lo mismo, que antes te echaba de más”, y ahora a 20 grados…pues ya se me han bajado los humos y empiezo a echar de menos las bobadas del sapo. Hoy las buenas noches van en catalán pirenaico, “bona nit”.
Esther Puertas:
Esthertxu Txu Txu es en realidad Esther Puertas. Una escritora de novela negra con dos libros en su haber, los cuales te invito encarecidamente que conozcas.
La Hija de la Carnicera

Bandada «El Origen»

Para conseguir un ejemplar, hazlo a través del siguiente enlace: Novelas Esther Puertas
Ó también puedes ponerte en contacto con Esther a través de Instagram: Esthertxupuertas
Espero que te haya gustado esta primera entrada de la sección Relatos Moteros. Muy pronto habrá más.
Suscríbete:
Y ¡¡¡Suscríbete que es Gratis!!!
![]()
