Hoteles en Aragón
Hotel Jaqués. Jaca

Mes de la visita:
Diciembre de 2023
Contratado:
En persona a la llegada.
Precio pagado:
60€. Dos personas + 5€ de parking por moto.
Situación:
Pleno centro de Jaca. Hay que meterse unos metros en una calle peatonal.
La Habitación:
Tamaño medio. Bien para dos, pero sin excesos. Vistas a la calle principal y con bastante luz. Limpia. Cama y almohada cómodas. Bastante cuidado todo. Tele, escritorio… Para nada minimalista.
El Baño:
Como de costumbre, proporcional a la habitación. Muy bien. Limpio, bastante espacioso. Plato ducha.
La Atención:
Muy correcta. Buena información. La persona que nos recibió tenía experiencia y mano para las ventas.
El Desayuno:
El hotel tiene restaurante y te ofrecen desayuno con la habitación o bien hacerlo por tu cuenta en la cafetería.
Nosotros preferimos darnos un paseo por la mañana y desayunar por nuestra cuenta en una de las cafeterías del pueblo.
El Parking:
Parking público para motos muy cerca en la calle.
El hotel dispone de un pequeño bajo cerrado donde aparcar motos.
Atenciones para Moteros:
El parking siempre que haya espacio.
Impresión Personal:
Dos Estrellas.
El típico hotel de una zona turística como es Jaca. De decoración muy clásica y pomposa en la que no es escatima en detalles. Sin ser ni mucho menos de los más antiguos de Jaca, tiene su tiempo pero está bien cuidado. Tanto como su atención.
Buena relación calidad- precio.
Muy buena situación con todo a mano.
Jaca es un lugar donde he parado unas cuantas veces en diferentes hoteles y donde me siento muy a gusto.
Anécdotas: “La Recepcionista”
Había sido un laaaaargo día de moto. Eran cerca de las 8 de la tarde cuando llegamos a Jaca totalmente molidos. Los últimos kilómetros en plena noche azuzados por el viento de ese inmundo tramo de autopista que venían precedidos de mil vueltas hacia ninguna parte pasando por un Puerto de Montaña con nombre de barco fracasado (porque se hundió. jejej).
Solo teníamos ganas de cambiarnos de ropa, cenar, relajarnos con unas cervezas y dormir.
Sin embargo aquella recepcionista tenía otros planes: Su trato era tan exquisito y el afán que ponía en el trabajo, mayúsculo.
Esa forma de hablar, ese afán por complacer. Esa calma más propia del sur que de un lugar tan frío como Jaca.
“Yo solo quiero una habitación, guardar la moto y dedicarme a mis cosas. Acaba de una vez. ¡¡¡Por Dios!!!”
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